Diabetes

¡Entendamos la Diabetes!

Diabetes

Muchas enfermedades actuales son el resultado de la acumulación de estrés, la mala alimentación, falta de ejercicio, de sueño, entre otros factores. Hoy hablaremos de la diabetes, una enfermedad que va en aumento en la población de mundial y que si bien, actualmente no tiene cura, el cambiar los hábitos de vida, por unos más saludables, pueden ayudar tanto a prevenirla, como a sobrellevarla para quienes ya la padecen, de una forma más fácil.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por niveles de azúcar (glucosa) en sangre elevados.

A la glucosa que circula por la sangre se le llama glucemia.

El aumento de glucemia es el resultado de defectos en la secreción de insulina, en su acción o en ambas. La insulina es una hormona que fabrica el páncreas y que permite que las células utilicen la glucosa de la sangre como fuente de energía.

Un fallo de la producción de insulina, de la acción de la misma, o de ambas cosas, genera un aumento de los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia). De no controlarse adecuadamente, a largo plazo, la presencia continua de glucosa alta en la sangre puede provocar alteraciones en la función de diversos órganos, especialmente los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos. La diabetes también puede causar ​derrames cerebrales y la necesidad de amputar un miembro. Las mujeres embarazadas son propensas a desarrollar diabetes, llamada diabetes gestacional.

Diabetes

¿Cómo se presenta la enfermedad?

La diabetes puede presentarse por varios años de manera silenciosa, esto significa que a veces los síntomas no se manifiestan, pero con el tiempo pueden aparecer. Algunos síntomas que pueden alertarte para saber si padeces esta enfermedad o eres propenso a padecerla son: tendencia a infecciones en la piel, aumento de la sed, pérdida de peso, aumento del apetito, aumento de la producción de orina, sequedad de boca.

De igual manera, existen algunas situaciones que aumentan el riesgo a desarrollar la enfermedad, tales como: tener más de 45 años, padres o hermanos con diabetes, obesidad o sobrepeso, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, colesterol elevado, diabetes durante el embarazo, mujeres con hijos nacidos con peso mayor a 4,5Kg.

¿Cómo se trata la diabetes?

Es una enfermedad crónica y como mencionamos con anterioridad, actualmente no tiene cura, aunque sí un tratamiento eficaz, que permite llevar una vida prácticamente normal.

Se basa en el equilibrio de tres factores: una alimentación rica en frutas, verduras y demás productos naturales. Los fármacos (ya sea antidiabéticos orales o insulina) y el ejercicio físico regular (especialmente en personas con DM2). La persona con diabetes deberá coordinar en todo momento estos tres elementos para que la glucosa se mantenga la mayor parte del tiempo en valores normales. Para ello deberá medir con cierta frecuencia la glucemia capilar a través una gota de sangre del dedo. La educación diabetológica permitirá este proceso de aprendizaje para que las personas con diabetes puedan tomar parte activa en la toma de decisiones diarias sobre el tratamiento.

La diabetes puede provocar complicaciones a largo plazo por lesión vascular que pueden afectar a los ojos, riñones, corazón, cerebro y pies; aunque pueden evitarse con un adecuado control glucémico

Tipos de diabetes

 Las formas más frecuentes son la DM 1 y DM2.

Diabetes gestacional. es una forma de diabetes inducida por el embarazo,​ que​ aparece 3-10% de las gestaciones. Al nacer el bebé la diabetes puede proseguir o “curarse”.

Diabetes secundaria: a medicamentos (corticoides, inmunosupresores). Diabetes secundaria a Cirugía de páncreas (extirpación total o parcial de este órgano)

Diabetes Mellitus Tipo 1:

Suele empezar en la infancia o la adolescencia (de aquí el nombre de diabetes juvenil), pero no es excepcional en otras edades.

Representa entre el 5 al 10% de todos los casos de diabetes. Es debida a la destrucción de las células del páncreas productoras de insulina, generalmente por un mecanismo autoinmune. Nuestro sistema inmunitario (que son lo que conocemos como defensas) está concebido para protegernos de las agresiones externas, pero en este caso se convierte en agresor y agreden a nuestro cuerpo produciendo la inactivación de las células beta del páncreas. Se origina así un déficit absoluto de insulina, por lo que es imprescindible SIEMPRE el tratamiento con insulina desde el principio.

La diabetes tipo 1 suele presentarse de forma brusca, con aumento llamativo de la sed (polidipsia) y de la cantidad de orina (poliuria), cansancio y pérdida de peso (a pesar incluso de haber comido mucho más que lo habitual).

Generalmente la diabetes tipo 1 aparece de forma aislada, pero en ocasiones existen antecedentes en la familia.

Hasta ahora no se han desarrollado tratamientos para prevenir la diabetes tipo 1, aunque hay muchas investigaciones en este campo que esperemos den resultados pronto.

Diabetes Mellitus Tipo 2:

Es la forma más común de diabetes, entre un 90-95% de todos los casos. Es mucho más frecuente que se inicie en la edad adulta, de aquí el nombre popular de diabetes de la gente mayor, aunque puede iniciarse a cualquier edad. Es más frecuente en edades más avanzadas, y sobre todo en obesos. En nuestro medio, De cada 100 personas, 8 tienen diabetes, aunque se estima que otro 6% más desconoce que padece la enfermedad.

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se debe a la incapacidad del organismo para producir o poder utilizar de forma adecuada la propia insulina.

La diabetes tipo 2 da lugar generalmente a síntomas generalmente menos evidentes que la diabetes tipo 1 y, a menudo, no da ningún tipo de molestia, pasando desapercibida durante mucho tiempo. Por esta razón muchas personas se enteran de forma casual a través de análisis rutinarios realizados por otro motivo (revisiones de empresa, controles por otra enfermedad) Si los valores de glucosa son muy elevados, pueden notar los síntomas típicos.

El tratamiento puede variar en función de la fase en que se haya diagnosticado la enfermedad y de la evolución de ésta. Siempre habrá que seguir un plan de alimentación sano, que ayude a controlar el peso corporal, junto con la realización de actividad física regular; pudiendo ser necesario añadir medicación (antidiabéticos orales o pastillas) y en ocasiones, al cabo de los años, pueden precisar también insulina.

Es frecuente que otras personas de la misma familia también padezcan diabetes. Se suele asociar a otros factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, o las alteraciones de los lípidos (elevación de colesterol).

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