Tiroides

¿Cómo vivir con hipotiroidismo?

Cómo vivir con hipotiroidismo

¿Qué es la tiroides?

La tiroides es una glándula del sistema endocrino con forma de mariposa, que se localiza en la parte delantera del cuello, sobre la tráquea. Su función es producir las hormonas tiroideas (T4 y T3).

A través del torrente sanguíneo, la T4 y la T3 llegan a todas las células del cuerpo con el fin de controlar y regular su metabolismo; es decir, el ritmo con el que se llevan a cabo los diversos procesos y reacciones corporales. Por ejemplo, las hormonas tiroideas ayudan al organismo a utilizar y consumir la energía, a mantener la temperatura del cuerpo y a que los músculos y órganos como el cerebro y el corazón funcionen correctamente.

¿Qué es el hipotiroidismo?

El hipotiroidismo es una disfunción que provoca que la glándula tiroides no produzca suficientes hormonas tiroideas, por lo que el cuerpo no puede seguir funcionando con normalidad y la actividad orgánica disminuye o se ralentiza.

Otra consecuencia de la disminución de la T3 y la T4 –en el caso de tratarse de un hipotiroidismo primario- es una mayor secreción de TSH, que es la hormona estimulante del tiroides y que se produce en la hipófisis. De hecho, la producción de TSH es la forma que tiene el organismo de regular al alza o a la baja la producción de hormonas tiroideas y funciona como la encargada de una “cadena de montaje”: si la producción de esas hormonas es excesiva, la TSH disminuye su concentración y las células tiroideas trabajan menos en la producción de T4 y T3. Si por el contrario, los niveles de T4 y T3 disminuyen, la TSH aumenta su presencia, con el fin de que el rendimiento de la glándula tiroides no descienda.

De esta forma, el médico no tendrá tanto en cuenta solo los niveles de T4, sino también el nivel de TSH, ya que, por ejemplo, este permite –indirectamente- detectar que la glándula tiroidea no está funcionando en los límites adecuados, incluso en el caso de que los niveles de T3 y T4 se mantengan estables (como veremos que sucede en los casos de  hipotiroidismo subclínico).

Aunque no tiene cura, es por regla general, una enfermedad fácil de controlar. Solo si se no se diagnostica y se deja sin tratar, se intensifican los síntomas derivados del hipotiroidismo y, en situaciones extremas, puede evolucionar a una hinchazón generalizada, insuficiencia cardíaca e insuficiencia respiratoria.

Causas

La causa más común es la tiroiditis o enfermedad de Hashimoto, una inflamación de la glándula tiroides. La hinchazón se produce a causa de un ataque del sistema inmunitario, por infecciones virales como un resfriado común, infecciones respiratorias o un embarazo. Esta hinchazón daña a las células de la glándula, lo que provoca alteraciones en la producción de hormonas.

La segunda causa responde a la tiroiditis posparto, que es asintomática. Esta tiroiditis provoca hipertiroidismo seguido de hipotiroidismo, y en el 80 por ciento de los casos se superan al cabo de un año.

La hipotensión también puede ser heredada de manera congénita, o adquirida poco después de haber nacido.

Existen factores de riesgo que aumentan las posibilidades de sufrir hipotiroidismo:

  • Que algún familiar haya tenido problemas endocrinos o bocio.
  • Tener más de 50 años.
  • Padecer una enfermedad autoinmune que ataque a las células tiroideas y sus enzimas.
  • Haberse sometido a una radiación en el cuello o cabeza a la hora de tratar un cáncer o hipertiroidismo.
  • Algunos tratamientos como el litio o la amiodarona.
  • Dieta baja o en exceso de yodo: el yodo es necesario para sintetizar las hormonas tiroideas. En exceso puede dañar a la glándula.
  • Haber extirpado parte o toda la glándula tiroidea a causa de un cáncer o la enfermedad de Graves.
  • El síndrome de Sheehan, una afección del embarazo en la que la mujer sangra mucho durante el embarazo a causa de haber dañado la hipófisis, una glándula endocrina.

Síntomas del hipotiroidismo

El hipotiroidismo a menudo comienza lentamente. Sus síntomas pueden confundirse con estrés, depresión u otros problemas de salud. Los síntomas comunes incluyen:

  • Aumento de peso inesperado.
  • Debilidad muscular.
  • Dolores musculares, calambres, sensibilidad o rigidez.
  • Aumento de la sensibilidad al frío.
  • Estreñimiento.
  • Piel pálida y seca.
  • Cara hinchada.
  • Voz ronca.
  • Colesterol en sangre elevado.
  • Dolor, rigidez o hinchazón en las articulaciones.
  • Cambios en los patrones menstruales, como un flujo más denso.
  • Una glándula tiroides agrandada (llamada bocio), que puede aparecer como hinchazón en la base del cuello.
  • Cabello y uñas quebradizos.
  •  Olvido o confusión.

Cualquiera puede tener una tiroides poco activa. Esto incluye bebés y adolescentes. Los bebés que nacen sin una glándula tiroides o con una tiroides que no funciona pueden no tener muchos síntomas al principio. Pueden tener coloración amarillenta de la piel y el blanco de sus ojos (ictericia). Su cara podría estar hinchada y su lengua puede agrandarse, causando asfixia. A medida que la enfermedad progresa, los bebés pueden tener problemas para alimentarse y pueden no crecer ni desarrollarse normalmente. También pueden estar estreñidos, somnolientos y tener un tono muscular deficiente. Si no se trata, el hipotiroidismo en los bebés puede provocar un retraso físico y mental. En los Estados Unidos, los recién nacidos se someten a exámenes de detección de hipotiroidismo antes de abandonar el hospital.

Los niños y adolescentes que tienen hipotiroidismo tienen los mismos síntomas que los adultos. Además, podrían tener:

  • Crecimiento lento.
  • Desarrollo mental lento.
  • Retraso en la aparición de los dientes permanentes.
  • Retraso en la pubertad.

Diagnóstico

Se realiza un análisis de sangre para medir el nivel de la hormona estimuladora del tiroides, llamada TSH, y de tiroxina. Igualmente, se hacen exámenes para comprobar los niveles de colesterol, del conteo sanguíneo (hemograma), de enzimas hepáticas, de prolactina y de sodio.

En los casos en que se produzca el hipotiroidismo a causa del bocio, se lleva a cabo una ecografía tiroidea.

Tratamientos

El tratamiento depende de la gravedad con la que se detecte el hipotiroides, así como la edad del paciente y la existencia de otras enfermedades. De forma general se usa un tratamiento con ​levotiroxina​, que se administra por vía oral en forma de pastilla. La levotiroxina repone el nivel de hormonas que el paciente debería tener, por lo que la dosis variara entre diferentes personas afectadas.

Posteriormente, el paciente tendrá que someterse a revisiones cada dos o tres meses durante el comienzo del tratamiento para comprobar su nivel de hormonas. Tendrá que seguir tomando levotiroxina durante el resto de su vida, así como acudir a revisiones periódicas.

Cambio en las costumbres diarias

Es muy importante tener una dieta sana y equilibrada. La alimentación debe aportar al cuerpo una cantidad mínima de energía para que funcione normalmente. Las dietas extremas son perjudiciales para la salud y no son una buena solución porque el peso perdido se recupera e incluso aumenta.

El control y el tratamiento de la obesidad pretenden disminuir los riesgos para la salud y mejorar la calidad de vida.

Un tratamiento para conseguir el peso apropiado combina actividad física con una dieta saludable y la modificación de las costumbres diarias, ya que perder kilos pasa por transformar nuestro modo de vida y comportamiento. Podemos lograr adelgazar gracias a tratamientos muy avanzados y que no requieren cirugía.

Llevar una dieta sana y equilibrada, junto con la práctica regular de ejercicio físico, son claves para la prevención de la obesidad.

Los expertos aconsejan realizar un mínimo de cinco ingestas de alimentos al día en raciones reducidas, así como seguir un patrón alimentario cercano a la dieta mediterránea, es decir, bajo en grasas y rico en frutas y verduras.

En cuanto al deporte, la constancia es fundamental. La intensidad debe adecuarse a las necesidades y al estado físico de la persona.

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