Consejos

La Importancia de ser alcalino

La alimentación proporciona iones hidrógeno (ácidos) o bicarbonatos (básicos). Según predominen o no los iones de hidrógeno, la sangre es más o menos ácida.

Un exceso de acidez en la sangre puede aumentar el riesgo de osteoporosis, diabetes, ateroesclerosis, hipertensión o determinados cánceres.

En la etapa final de producción de energía, el contenido mineral de los alimentos no se oxida. Queda por tanto un residuo alcalino, ácido o neutro, según la mezcla de minerales que se encuentre en los alimentos.

El azufre, el fósforo y el hierro forman iones ácidos en el organismo. Estos minerales se encuentran principalmente en las proteínas, como la carne, el pescado, los huevos, las aves, los cereales o las nueces. Estos alimentos son por tanto alimentos acidificantes.

El potasio, el calcio, el magnesio y el sodio forman reacciones alcalinas en el cuerpo. Se encuentran principalmente en las frutas y las verduras que se denominan por eso alimentos alcalinizantes o generadores de bases.

Todo es una cuestión de equilibrio. El metabolismo y la digestión de cada persona tienen además un papel determinante en el hecho de que un alimento deje un residuo alcalino o ácido. Por ejemplo, determinados alimentos que contienen ácidos orgánicos, como los limones bien conocidos como alcalinizantes, normalmente no deberían dejar residuos ácidos. Pero en determinadas personas, pueden metabolizarse de forma incompleta y volverse alimentos acidificantes en su caso. Este suele ser el caso cuando los niveles de los ácidos estomacales son bajos o cuando la actividad de la tiroides está alterada.

El cuerpo está diseñado para mantener siempre su equilibrio alcalino, para ello cuando se sitúa en un rango de PH ácido, tira de sus propias reservas de minerales alcalinos  (calcio, potasio, magnesio…) para compensar el exceso de ácidos, pero cuando estos se agotan entonces los busca en huesos, cartílagos, músculos… pudiendo provocar multitud de enfermedades asociadas a la falta de estos minerales, osteoporosis, fibromialgia…

Otro premio Nóbel por el descubrimiento de  la causa del cáncer, Otto Warburg, puso su punto de mira en la gran relación que existe entre una  alimentación antifisiológica (dieta basada en alimentos acidificantes y sedentarismo) y la aparición de enfermedades al crear en nuestro organismo un entorno de acidez y éste, a su vez, provocando la expulsión del oxígeno de las células. Warburg afirmó:

  • “La falta de oxígeno y la acidosis son las dos caras de una misma moneda: cuando usted tiene uno, usted tiene el otro”.
  • “Las substancias ácidas rechazan el oxígeno; en cambio, las substancias alcalinas atraen el oxígeno”.
  • “Privar a una célula de oxígeno durante 48 horas puede convertirla en cancerosa”.
  • “Todas las células normales tienen un requisito absoluto para el oxígeno, pero las células cancerosas pueden vivir sin oxígeno (esta es una regla sin excepción)”.
  • “Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los sanos son tejidos alcalinos”.

En su obra “El metabolismo de los tumores“, Warburg vino a demostrar que  todas las formas de cáncer se caracterizan por dos condiciones básicas: la acidosis y la falta de oxigeno.

¿Qué hacer para  mantener un equilibrio Acido/Alcalino?

Saber que estos procesos de acidificación deben y pueden revertirse, así como conocer las causas de dicha acidificación son fundamentales para mantener una buena salud y armonía en nuestro cuerpo.

Respecto a la dieta, básicamente las verduras de hojas verdes como espinacas, lechuga, canónigos…etc, patatas, boniatos, tomates, pepinos, legumbres como garbanzos o lentejas, semillas, nueces, avellanas, almendras… la sal no refinada, los cereales como el mijo, trigo sarraceno, espelta o el arroz integral son algunos ejemplos de alimentos que ayudan a alcalinizar nuestro organismo.

En el otro lado de la balanza tendríamos los alimentos acidificantes como las proteínas de origen animal, todo tipo de carnes, huevos, lácteos, el pan blanco, el azúcar y los hidratos de carbono refinados como el arroz blanco, el pan, pasta de trigo o todo tipo de alimento muy procesado y repleto de conservantes  y aditivos químicos.

Lo ideal sería que nuestra dieta fundamentalmente estuviera compuesta en un 80% por alimentos alcalinos y un 20% alimentos ácidos.

La alimentación ecológica, libre de químicos y  pesticidas también favorecen la alcalinidad, además de ser más nutritiva y sostenible.

Beber de forma habitual agua alcalina ionizada, el agua es el elemento principal en la composición del cuerpo humano, por ello tomar agua de calidad y alcalina favorece la eliminación de ácidos de nuestro cuerpo, aporta antioxidantes y minerales alcalinos que nos ayuda  a mantener el equilibrio Acido/Alcalino.

El pensamiento positivo y el equilibrio emocional también son  fundamentales a la hora de mantener un buen nivel de alcalinidad, sabemos que todas las emociones y pensamientos negativos, problemas de la vida cotidiana son causa y generadores de gran estrés y aportan mucho acido en nuestro organismo. Cuidar los aspectos emocionales, mentales y espirituales son sin duda son el mejor aliado para mantener un equilibrio interior, facilitar la resolución de conflictos, miedos, mejorar la autoestima … elementos sustanciales para alcanzar un estado alcalino de nuestro cuerpo.  De todos es sabido como los pensamientos y emociones negativas nos llevan en muchas ocasiones a caer enfermos.

El ejercicio físico moderado  nos ayuda en nuestro objetivo de mantener un buen nivel de alcalinidad, el ejercicio moviliza nuestro sistema linfático, nos ayuda a eliminar toxinas y acidez de nuestro cuerpo así como nos mantiene activos y flexibles además de  otros muchos beneficios.

El contacto con la Naturaleza, respirar aire limpio y sano es también una buena opción que favorece un buen nivel de alcalinidad. En la naturaleza hay mas oxigeno, menos contaminación, ruidos… es un entorno cargado de iones negativos que nos ayudan a mantener la salud.

Otros elementos influyen también en el equilibrio

Los factores metabólicos o de estilo de vida también afectan a la acidez del cuerpo y las reacciones de los alimentos. Las infecciones, el tabaco, el consumo de alcohol también tienen tendencia a acidificar el organismo. Además, el contenido de la alimentación en elementos traza afecta también al equilibrio ácido-base.

Para el buen funcionamiento de las bombas celulares se necesitan unas cantidades adecuadas de magnesio y fósforo. El zinc es indispensable para la secreción de ácido en el estómago y para la retención o la excreción del ácido por parte de los riñones. Además, otros nutrientes como las vitaminas B, desempeñan una papel crucial en la oxidación completa de los hidratos de carbono y las grasas.

Consecuencias para la salud

Durante décadas se ha creído que las propiedades formadoras de ácidos o bases de nuestra alimentación solo eran importantes para los pacientes que sufrían cálculos renales. Una alimentación alcalina, que de prioridad a las frutas y las verduras, produce más orina alcalina y se utilizaba para tratar los cálculos de ácido úrico. Una alimentación acidificante, rica en carne, pescado y cereales, se utiliza para los cálculos de oxalato.

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